Verano significa no tener que decir nunca "lo siento"
viernes 3 de julio de 2009
lunes 22 de junio de 2009
miércoles 6 de mayo de 2009
Colosos
martes 5 de mayo de 2009
Me duelen los hombros por soportar el peso húmedo de tu sonrisa. Durante meses, me he ahogado en cristales de olvido, en alfombras de pelo, en camisas sudadas de tus ojos, de tus brazos, intentando olvidar noches inglesas. No es que te quiera, no es que te olvide. Es que la barca de tu no-querer está a la deriva de mis adioses.
El camino es largo,
pero te irás.
jueves 23 de abril de 2009
martes 21 de abril de 2009
miércoles 15 de abril de 2009
CUANDO TÚ ME ELEGISTE
Cuando tú me elegiste
-el amor eligió-
salí del gran anónimo de todos, de la nada.
Hasta entonces nunca
era yo más alto
que las sierras del mundo.
Nunca bajé más hondo de las profundidades
máximas señaladas
en las cartas marinas.
Y mi alegría estaba triste,
como lo están esos relojes chicos,
sin brazo en que ceñirse y sin cuerda, parados.
Pero al decirme: "tú"
a mí, sí, a mí, entre todos-,
más alto ya que estrellas o corales estuve.
Y mi gozo se echó a rodar,
prendido a tu ser, en tu pulso.
Posesión tú me dabas de mí,
al dárteme tú.
Viví, vivo.
¿Hasta cuándo?
Sé que te volverás atrás.
Cuando te vayas retornaré a ese sordo mundo,
sin diferencias,
del gramo, de la gota,
en el agua, en el peso.
Uno más seré yo al tenerte de menos.
Y perderé mi nombre, mi edad, mis señas, todo
perdido en mí, de mí.
Vuelto al osario inmenso
de los que no se han muerto
y ya no tienen nada
que morirse en la vida.
Pedro Salinas
Cuando tú me elegiste
-el amor eligió-
salí del gran anónimo de todos, de la nada.
Hasta entonces nunca
era yo más alto
que las sierras del mundo.
Nunca bajé más hondo de las profundidades
máximas señaladas
en las cartas marinas.
Y mi alegría estaba triste,
como lo están esos relojes chicos,
sin brazo en que ceñirse y sin cuerda, parados.
Pero al decirme: "tú"
a mí, sí, a mí, entre todos-,
más alto ya que estrellas o corales estuve.
Y mi gozo se echó a rodar,
prendido a tu ser, en tu pulso.
Posesión tú me dabas de mí,
al dárteme tú.
Viví, vivo.
¿Hasta cuándo?
Sé que te volverás atrás.
Cuando te vayas retornaré a ese sordo mundo,
sin diferencias,
del gramo, de la gota,
en el agua, en el peso.
Uno más seré yo al tenerte de menos.
Y perderé mi nombre, mi edad, mis señas, todo
perdido en mí, de mí.
Vuelto al osario inmenso
de los que no se han muerto
y ya no tienen nada
que morirse en la vida.
Pedro Salinas
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